LINA MORGAN


Deciros que -siendo yo el centro de mi sistema- estoy rodeada de "Estrellas" que he ido situando por mi cuenta, empezando por la más cercana a mí, Lina Morgan. Después Raphael. Son MIS DOS PLANETAS, los más grandiosos, los más relevantes. Sin hablar de personajes que también son importantes para mí, y que admiro mucho. Pero en esta ocasión, como he empezado a decir, Lina Morgan es la estrella más cercana a mí, pero más que una estrella, es un planeta, un cuerpo celeste, y que en este caso, si emite luz propia, que gira en órbita alrededor de mí. Es distinto, poco común, único, con colores de humor... Mi admiración por Lina, comenzó a los tres o cuatro años, porque seguramente vi en ella algo que no era corriente, algo fuera de serie... Captó mi atención. Ahí es cuando empecé a descubrir mi sensibilidad, en el mundo del arte. Me gustaba observar a Lina, pero claro, con tres o cuatro años de edad apenas podía entender de lo que iba cada obra de teatro, ¿entonces por qué me enganché tanto a su arte, a ella? Porque con tan sólo ver sus gestos y sus expresiones, tan peculiares y tan suyos, me llenaba, me hacía feliz, y me hacía reír, con su manera de hacer y de llevar un teatro.
Poco a poco, con el paso de los años, me he ido metiendo de verdad en sus obras, en el guión, en la intención de cada frase, o fragmento, porque si le tocaba hablar a ella, era un disparo de palabras, bien pronunciadas y soltadas con gracia... y ella decía que "no le gustaba hablar", pero las palabras se deshilachaban de su boca.
He ido entendiendo y aprendiendo muchas cosas. Por ello, me ha hecho ver la vida de otra manera, y ésto ha estructurado una parte de mi forma de ser. Yo no hubiera sido la misma sin Lina Morgan.
Mis personajes y yo, yo y mis personajes, lo que muestro en retratos, no se quedan en dibujos nada más, pues ahí -que mucha gente ha captado- ofrezco claves de mi persona.
Afortunadamente, después de soñar tanto, después de querer ver este planeta más de cerca, conseguí que me conociera a través de un dibujo, un retrato que le hice, para que las dos ya fuéramos, desde ese momento, conscientes de que habíamos coincidido en esta vida. Ella, sorprendida y agradecida, como siempre lo ha estado con su público, me regaló algo que guardaré siempre: sus palabras de afecto hacia mi cuadro y mi persona, por escrito, y una foto que me mandó a mi casa dedicada, con su firma artística, y eso en los inesperados últimos momentos de su vida... Es demasiado. Ella, la artista de la sonrisa, entre otras cualidades como lo son sus ojos siempre llenos de emoción, permanecerá siempre en mi corazón. Todo comenzó con su canción "Gracias por venir"... Y desde la voz que me sale de los más profundo del corazón, le devolveré siempre un canto propio de admiración y cariño eterno: "Gracias por existir", porque existir, querida Lina, inolvidable Lina, existir... existirás siempre.



Beatriz Galiano.




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