MI CITA CON LINA MORGAN

"Tomé su sueño como si fuera el mío propio, por eso pude contemplar y fotografiar la fascinación de Beatriz al encontrarse ante el Teatro de La Latina, todo un símbolo del Madrid más castizo, y que alcanza en el caso de Beatriz una intensa emoción cuando recuerda y es muy consciente de que fue el lugar de los mayores éxitos de Lina Morgan. La admira desde que era una niña, desde que la vio por primera vez en la tele y quedó atraída por sus geniales dotes de comicidad. Beatriz no pertenece a las generaciones que cabría esperar de la época en que surgió Lina Morgan, pero a sus veinte años y extasiada ante la fachada del famoso teatro que llegó a pertenecer a la inolvidable actriz y empresaria, demuestra que el arte grande no tiene edades."




"No hay nada que se me ponga por delante para hacer realidad los sueños de Beatriz. Sabiendo de su profunda admiración por Lina Morgan, a la que no le dio tiempo a conocer personalmente, le propuse llevarla a Madrid para que se reuniera con ella en el que fuera el Teatro de la genial artista: La Latina. Creo firmemente en la energía que los grandes dejan en este mundo antes de dejarlo. Así que puse todo mi empeño en conseguir que el actual empresario la dejara sentarse en el patio de butacas, pero sin público, con la sala abierta únicamente para ella. Allí se encontraría a solas con Lina Morgan, mientras escuchaba "Gracias por venir". Su emoción conmovió tanto al personal del Teatro que la contemplaba, con discreción y desde un ángulo oscuro, que la invitaron también a pasar a los lugares más secretos del escenario que tantas veces acogió los éxitos de Lina Morgan. No podían esperarse tanta devoción por la inolvidable actriz en una joven sólo de veinte años. El arte grande jamás tiene edad y llega a todas las generaciones."





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