PINTANDO ACUARELAS EN VENECIA...

EN LAS NUBES

Venecia ha sido mi primer viaje al extranjero. Con seguridad sé que ha sido la mejor elección. 

Qué sorprendente es llegar a un lugar como este que parece de otro mundo. Hay muchas cosas que me han impresionado, pues permanecer allí significa toparte una y otra vez con sorpresas y misterios que encierran y liberan a la ciudad. Entre tantísimos detalles, he de decir que me encanta su decadencia, pues la hace bella y, en cierto modo, elegante, fundamental para que sea única, mágica y especial. Es un sitio laberíntico, hay que seguir los puentes y algunas calles estrechas para llegar a los puntos más céntricos, como la Plaza San Marcos, donde está la Basílica y el Campanile, con músicos que interrumpen de una manera maravillosa cualquier conversación, no por el volumen sino porque capta tu atención de lo bonito que suena. 

Los canales llevan esos verdes que van alternándose según pasa una góndola, una lancha, o simplemente cuando ese ambiente habla con el silencio; cuánta gama cromática tiene esta famosa ciudad, me he dado cuenta que está hecha de distintas técnicas pictóricas: ladrillos en óleo, el cielo en pastel, y los canales con la técnica más difícil, la acuarela. Me identifico con el agua que la sostiene, mis acuarelas tienen un poco de Venecia, y me atrevo a decir que, Venecia tiene un poco de mí, y ahora que nos conocemos, ella ha reforzado mi valentía y mis sentidos para que siga pintando a mi manera... 

No sigo unos esquemas tradicionales, eso de plasmar justo lo que tengo delante o ir al detalle y a la copia, me resulta aburrido una vez que ya se sabe hacer, porque también es importante; ahora y desde hace tiempo, me resulta inevitable plasmar lo que siento sin perder lo que estoy viendo, intento transmitir lo que me ocurre en el interior al ver, en este caso, una zona preciosa y con mucho encanto. ¿Para qué quieres mostrar una fotocopia de lo que ves cuando puedes crear una estampa única y personal? Depende de lo que sea, eso sí, pero hay momentos en los que me da igual que la gente no vea esa perfección en una obra para hacer entender que una sabe de arte, de pintura, de dibujo, de perspectivas o cualquier otra cosa, en realidad, eso nunca se pierde, incluso puede aparecer en una obra abstracta, hay que saber ver y observar, las dos cosas. Soy un escáner cuando me interesa. Me limito en la mayoría de las veces a pintar con libertad, la única regla es que no hay reglas, simplemente me dejo llevar por mi corazón inteligente, pues la cabeza ya es bastante racional, lógica e intuitiva como para no darse cuenta que ambos elementos tienen que estar al mismo nivel y no dejar que una cosa domine a otra, todo tiene protagonismo, al menos es esa mi convicción para ser la artista que soy, los demás tendrán la suya para ser también diferentes, cada uno tiene su criterio. 


En definitiva, desde mi primer avión hasta el resto de mis días, Venecia me hará estar siempre en las nubes. Han sido unos días inolvidables. No la recordaré con melancolía, ni miraré con tristeza cada sitio que deje, sólo puedo estar agradecida y muy feliz, porque siempre voy con el hombre de mi vida.

Beatriz Galiano.










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